EL RESPETO, MÚSCULO POCO EJERCITADO

“…..Tanto Tzvetan Todorov y Emanuel Lévinas, ambos pensadores humanistas,  sufrirían si asistieran a las formas y tendencias que predominan hoy y aquí en las relaciones interpersonales, en la vida pública, y en buena parte de la privada. El “usted primero” fue reemplazado por el “primero yo”, “si te molesta, embromate o andate a otro lado”, “con mi espacio (o  mi auto, mi bocina, mi celular, mi música, mi bicicleta o cualquier otra cosa mía) hago lo que se me antoja”, “tu tiempo y tu necesidad no me importan” y otras tantas faltas de respeto. En algunos casos seremos víctimas y en otros victimarios.  Lo cierto es que, paradójicamente, cuantos más somos los humanos, más prescindimos del otro o más lo maltratamos.

Quien respeta honra un pacto moral imprescindible para una convivencia humana digna de llamarse así.  Erich Fromm (1900-1980) dijo que  “respeto no significa temor ni sumisa reverencia, sino la capacidad de ver a una persona tal cual es y tener conciencia de su individualidad única.  Significa preocuparse porque la otra persona se desarrolle y se manifieste tal como es.”  No hay respeto sin reciprocidad, y la carencia de esa reciprocidad hoy salta a la vista en la vida, en cada lugar. Tampoco basta con declamar respeto, es preciso demostrarlo con acciones y conductas.  Si los músculos del cuerpo se atrofian sin movimiento, el respeto, un esencial músculo moral, sólo se adquire y fortalece a través de su permanente ejercicio y experiencia. “

Resúmen “La buena vida” S.S.

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